jueves, enero 12, 2012

Adelanto MAS: Capítulo 3. La lista

—Tú mandas —murmuré entre dientes.

Edward Cullen sonrió complacido.

—Esta vez nos tomaremos las cosas con más calma —comenzó Edward—. Tenemos prácticamente un mes para ponerlo todo en marcha, así que quiero que todo esté perfectamente planificado y ejecutado. No dejarás absolutamente nada a la improvisación y no aceptaré ni el más mínimo error, ¿comprendido?
 
Respondí a su mirada severa con un firme asentimiento de la cabeza.
 
 —Encárgate primero del lugar para celebrar la fiesta.
 
Asentí de nuevo, anotando esa primera tarea en mi agenda.
 
—Tengo algunos buenos candidatos —aseguré—. Acaban de abrir un nuevo local en el centro. Es amplio y por lo visto todo el mundo en esta ciudad se muere por reservarlo.
 
—No me interesa —me cortó Edward, agitando la mano; clavó sus ojos sobre los míos antes de añadir algo más—. Quiero el Four Seasons.
 
Debería haberlo visto venir. En fin, tan sólo un capullo del nivel de Edward Cullen querría contratarme para organizar una nueva fiesta en el Four Seasons, como si quisiera asegurarse de que recordaba lo que había ocurrido en aquel hotel.
 
—¿El… —carraspeé sonoramente, en busca de mi voz— el Four Seasons?
 
Edward se limitó a mover la cabeza de arriba abajo, en silencio, sin apartar sus ojos de mi rostro.
 
—¿Otra vez? —inquirí, enarcando una ceja para enmascarar mi nerviosismo y hacerlo pasar por desdén.
 
—No estás aquí para cuestionar mis decisiones, sino para ponerlas en práctica, Isabella —me recordó Edward con dureza—. Pero sí, otra vez —hizo una pequeña pausa y creo que ambos pudimos escuchar con toda claridad cómo mis pulmones tomaban aire, preparándose para lo que venía a continuación—. La última vez, el resultado fue muy… satisfactorio. Creo que me gustaría repetir.
 
Y ahí estaba. La media sonrisa. Esa mueca que me incitaba desde sus labios. El cabrón arrogante acababa de desaparecer para cederle el puesto al capullo seductor y toda mi calculada defensa, esa farsa de fingirme una mujer fuerte y decidida en presencia de Edward Cullen, estaba a escasos segundos de irse al garete. A mi ropa interior no le daba tanta esperanza de vida. Una sonrisa torcida más, otro comentario con doble sentido, y me faltaría tiempo para encaramarme a su escritorio y sugerirle que podíamos empezar por la repetición ahora mismo, en su despacho.

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1 comentarios:

Definitivamente me encantan los pensamientos de Bella ;)
Nos leemos en el cap
Bikos

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