viernes, febrero 24, 2012

MAS 5. El anillo

Mister Arrogante Seductor

A ratos un engreído insoportable, a ratos un seductor. Bella Swan no sabe si Edward Cullen es bipolar, pero tiene una cosa clara: trabajar para él es un castigo. Y no sabe qué ha hecho para merecérselo.


Capítulo 5. El anillo

Entrar en Tiffany's, acompañada por un hombre tan atractivo como Edward Cullen y en busca de un anillo de compromiso debería ser una experiencia orgásmica. Pero para Bella será uno de los episodios más humillantes de su vida, cortesía del propio Edward Cullen.

sábado, febrero 18, 2012

5RPNE 7. Cuatro semanas

Cinco razones para no enamorarse

En la biblioteca, Bella nunca había encontrado nada más interesante que sus libros. Hasta hacía dos meses. ¿Qué ocurre cuando el motivo de su falta de concentración se instala en su casa durante un mes?


Capítulo 7. Cuatro semanas

Tras el beso de la noche anterior, Edward continúa con su comportamiento críptico. Bella, confusa, apenas se da cuenta de que el fin de las cuatro semanas de convivencia está más cerca de lo que creía. Una cena, una despedida y una... ¿confesión? 


martes, febrero 14, 2012

¿Qué ocurrió con Las bodas no son para ligar?

He recibido algunos mensajes preguntándome que ocurrió con el fic Las bodas no son para ligar. Había subido seis capítulos en Fanfiction.Net, pero hace dos meses tuve que retirar la historia y hasta hoy no he podido contaros por qué.

La historia está completa desde noviembre, pero ahora de trata de un original: Noches de verano para no recordar. La presenté al Premio Ellas Juvenil Romántica y por ese motivo tuve que borrarla de mi perfil de Fanfiction. El fallo del jurado se ha hecho público hoy y, como era de esperar, no hubo suerte. 

Empezaré a subir la historia dentro de poco aquí en el blog y en mi perfil de FictionPress. Espero que todavía haya alguien interesado en saber el final de la historia o en comenzar de nuevo a leerla ;)

sábado, febrero 11, 2012

Adelanto MAS: Capítulo 5. El anillo

—Como quieras, Isabella —cedió, entonando sus palabras con suavidad.

Arrugué la frente, confusa por su repentino cambio de humor, pero no me dejé engañar por su falsa fachada serena. Le conocía lo suficiente como para saber que aquella rendición no era más que una trampa.

—Pero entonces no me quedará más remedio que prescindir de tus servicios.

Edward acompañó su estocada final con una breve sonrisa cruel.

Le observé en silencio durante un par de segundos, con los ojos desmesuradamente abiertos y los puños apretados. Aquello había sido un golpe demasiado bajo y rastrero, incluso para el propio Edward Cullen, pero no me dejaba más opción. La supervivencia de mi camioneta pendía de un hilo y necesitaba esos malditos diez mil dólares para devolverla a la vida. Así que si para ello tenía que armarme de paciencia y acompañar a Edward Cullen en busca de un anillo de compromiso, me olvidaría de mi dignidad por una mañana y lo haría.

—¿Eres consciente de que con ese sucio truco podrías obligarme a hacer prácticamente cualquier cosa? —murmuré entre dientes.

—Lo sé, Isabella —dijo Edward, esbozando una sonrisa peligrosa al tiempo que cubría la distancia que nos separaba; sólo cuando estuvo a escasos centímetros de mi cuerpo, se inclinó sobre mí y sus labios acariciaron la piel de mi cuello cuando volvió a hablar—. Y tengo toda la intención de aprovecharme de ello.

Cerré los ojos de forma involuntaria en cuanto sentí su cálido aliento acariciarme. Tomé un par de bocanadas de aire, inspirando su perfume, ese que ya había aprendido a distinguir a la perfección, pero cuando volví a abrir los ojos, Edward ya había desaparecido.

Me quedé clavada en el centro del despacho, observando las dobles puertas abiertas, mientras trataba en vano de reorganizar mis pensamientos. Mi mente no era más que un torbellino caótico en el que poner orden era una tarea imposible, pero tenía una cosa clara.

Edward Cullen iba a acabar conmigo.

miércoles, febrero 08, 2012

MAS 4. La cláusula

Mister Arrogante Seductor

A ratos un engreído insoportable, a ratos un seductor. Bella Swan no sabe si Edward Cullen es bipolar, pero tiene una cosa clara: trabajar para él es un castigo. Y no sabe qué ha hecho para merecérselo.

 
Capítulo 4. La cláusula

Una cláusula de confidencialidad típicmente Edward, una Bella enfurecida que se presenta en Cullen & Hale para matar a su jefe con sus propias manos y una revelación inesperada.

martes, febrero 07, 2012

5RPNE 6. El lado oscuro

Cinco razones para no enamorarse

En la biblioteca, Bella nunca había encontrado nada más interesante que sus libros. Hasta hacía dos meses. ¿Qué ocurre cuando el motivo de su falta de concentración se instala en su casa durante un mes?


Capítulo 6. El lado oscuro

Una encerrona, una sesión de cine que resulta ser un desastre, un beso inesperado y... esa palabra prohibida que Bella no se atreve a pronunciar en voz alta. Caer al lado oscuro nunca había resultado tan apetecible.

jueves, enero 26, 2012

Adelanto MAS: Capítulo 4. La cláusula

Estaba a punto de suplicarle a Jasper una pequeña pausa cuando mis ojos se toparon con la última cláusula del contrato. La releí un par de veces, incapaz de creer lo que veían mis ojos. No podía ser cierto.

No podía ser cierto.
 
Alcé la mirada de nuevo hacia Jasper, lanzando al aire una pregunta muda.
 
Oh, sí. Era cierto. Su expresión de culpabilidad confirmaba que era jodidamente cierto.
 
—¿Qué es esto? —pregunté en un susurro crispado por la rabia que había comenzado a apoderarse de mí.
 
Jasper me lanzó una mirada cautelosa antes de responder.
 
—La cláusula de confidencialidad.
 
—¿La has redactado tú?
 
Ni siquiera sabía por qué había formulado aquella pregunta. Conocía la respuesta de antemano.
 
Cuenta hasta diez, Bella.
 
—Esa en concreto no —reveló Jasper, confirmando mis sospechas.
 
Uno. Dos. Siento impulsos homicidas.
 
—¿Fue idea de Edward, entonces? —proseguí con el interrogatorio, concentrándome para mantener mi voz controlada; Jasper no tenía porqué enfrentarse a mi lado histérico.
 
Tres. Cuatro. Dame paciencia, porque como me des fuerza…
 
—Más bien una exigencia —fue la críptica respuesta de Jasper.
 
Asentí con la cabeza en un movimiento brusco.
 
Cinco. Seis. Mañana vamos a salir en las noticias.
 
—Jasper —entoné y lo de mantener la voz controlada se estaba convirtiendo en una tarea imposible—, ¿sabes si Edward está en su despacho?
 
—Creo que sí. Tenía programada una reunión esta mañana, pero a estas horas ya habrá terminado.
 
Siete. Ocho. ¿Tengo algún objeto punzante a mano?
 
—¿Y conoces el camino hasta la puerta?
 
Jasper asintió, sin atreverse a decir nada más.
 
Nueve. Diez. No importa, con las manos es suficiente.
 
—Estupendo —aseguré, mientras me levantaba y recogía mi bolso y mi abrigo—, porque yo me voy ahora mismo a matar a tu amigo. Un placer haberte conocido, Jasper.